lunes, 30 de diciembre de 2019

Yo no olvido...

Difícilmente en América Latina exista alguna canción más típica para el cambio de año que aquella de Tony Camargo: "Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas...". Suena por donde uno pase, en casi todos los canales de TV y estaciones de radio.

Pero hoy decidí que "Yo no olvido" a la gente que sí quisiera olvidar el año viejo. A la gente que se ve invadida por la nostalgia en estas últimas horas del año. A los que, si por ellos fuera, eliminarían este año (o al menos esta época) de su memoria por completo.

Tal vez este fue el año en que perdió a un ser querido, su trabajo, o inclusive una relación sentimental sin importar qué tan larga fue. Puede haber sido el año de ver partir a una mascota, el año de ver un proyecto que nos llenaba de ilusión derrumbarse o el de no haber alcanzado una o varias metas importantes.

Por otro lado, para otros, estas épocas simplemente sacan a colación circunstancias dolorosas del pasado y cada año el tiempo sigue martillando sobre ese sufrimiento.

Pero... ¿Sabe? Jesús ya sabía que usted iba a pasar por circunstancias difíciles, sin importar el grado de dificultad del que hablemos. Cuando vamos a la Biblia en Mateo 7:24-27, el Maestro hace la comparación de dos edificaciones golpeadas por tormentas y que corren destinos diferentes por el fundamento que cada una tiene. Lo único seguro para ambas es que la tormenta tarde o temprano iba a aparecer. Esto es una clara alusión a nuestras vidas. Cristo sabía que iba a venir 2019 y posiblemente iba a arrasar con su ánimo, con su alegría, con su corazón. 

Y porque Dios sabe que enfrentamos estas circunstancias, nos exhorta en 1 Tesalonicenses 5:18, "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.". El pasaje no deja lugar a dudas, no especifica circunstancias para el agradecimiento, sino que nos insta a agradecer en todo tiempo.

Una de esas razones es posiblemente la más simple de todas: Un día más. Y es que a muchas personas, el cambio de año les genera un sentimiento de nostalgia y tristeza, pero nos dice el Salmo 90:12 "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.", de modo que aprendamos a ver un nuevo día o un nuevo año como una nueva bendición de Dios y recibirla como tal, con ese agradecimiento del que nos habla el apóstol Pablo.

En resumen, si bien podemos tener razones para lamentarnos (lo cual es perfectamente natural y parte de la vida), Dios nos ha dado razones para agradecer por este año que pasó, y una buena manera de terminarlo es tratando de recordar todas esas cosas por las que podemos dar gracias de corazón al Padre.

Sin importar qué tal haya sido su año 2019, de corazón le deseo que en un año pueda decir sin dudas: "¡2020 ha sido el mejor año de mi vida!".


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