viernes, 20 de noviembre de 2020

El intérprete que necesitábamos




Esta semana la empecé super motivado. Después de un tiempo queriendo que el tema se pudiera mover más rápido, Dios me da la oportunidad de recibir clases de alemán. Desde chiquitillo me llamó siempre la atención poderme comunicar con personas que hablan otro idioma, y en consecuencia he terminado creciendo con el deseo de aprender idiomas.

Empecé por mi cuenta hace unos meses, a principio de año tal vez. Y para dar más contexto, mi esposa me regaló una lámpara inteligente que desde hace tiempo quería para mi cumpleaños. La misma, era configurable con una app que a su vez se puede conectar al asistente de Google. Para practicar el idioma que estoy aprendiendo, lo configuré (el asistente) para que interactuara conmigo en alemán. Entonces, cada que ocupo encenderlo: "OK Google, mach das Licht an!" o al apagarla, "OK Google, mach das Licht aus!" ante la cara de confusión al inicio de mi esposa. Con eso, empecé a preguntarle datos a Google en el nuevo idioma, a veces en casa de mis papás donde las caras son las mismas, jaja.

Pero... ¿esto qué tiene que ver con nada? Pues bueno, no es diferente con la Biblia. El apóstol Pablo en 1° Corintios 1:16 lo dice con claridad "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.". Es locura , es algo incomprensible, es un sinsentido. Es esa misma cara que ponen las personas cuando leen o escuchan un idioma que no conocen.

Porque, si uno es de pensar materialista (que es la corriente filosófica que considera que sólo existe aquello que es científicamente medible y probable), ¿Cómo podría entender el Evangelio? ¿Cómo explicarse a sí mismo un Dios creador, Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente? No tiene lógica sencillamente.

Aunque posiblemente usted que lee esto y yo, estuvimos en su momento en esa posición. Tanto como es imposible entender un idioma desconocido sin que haya un intérprete, no podemos entender la Palabra de Dios sin que haya uno. Y ¿Quién será ese intérprete? 1° Cor. 2:14 lo deja en claro: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.". 

No es, si no por la acción del Espíritu Santo, que obtenemos la capacidad de discernir, interiorizar y aplicar las Escrituras. Aquí es donde radica la diferencia en leer un pasaje "antes y después de Cristo". No conforme con esto, es el Espíritu mismo quien nos atrae hacia sí, es quien "convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio." (Jn. 16:8); en otras palabras, no solamente interpreta la Biblia por nosotros, sino que estando nosotros desorientados, se ofrece a ser nuestra guía.

Hoy mismo esa guía está disponible no sólo para quienes ya hemos recibido salvación, pero también para aquellos que no han escuchado de tan maravillosas noticias. La pregunta ahora es: ¿Estamos dispuestos a compartir de este intérprete? 

¡Bendiciones!

viernes, 13 de noviembre de 2020

Mejor reinar en el infierno que servir en el Cielo




¡Ay, esta frase! La primera vez que la escuché, si mal no recuerdo, fue en alguna película. No recuerdo en cuál (posiblemente en alguna comedia, es el género de la amplia mayoría de cintas que veo), pero en alguna película fue. "Prefiero reinar en el infierno, que servir en el cielo". Esta frase sale del libro de poesía "El Paraíso Perdido" de John Milton.


(Esta es la portada del libro en mención)

Pues bueno, la intencionalidad del libro es representar de una manera artística la caída del hombre en el huerto del Edén. El autor, como militante del puritanismo, no pretendía más que retomar el tema ya expuesto en los primeros tres capítulos de Génesis: Satanás tentando a Adán y Eva, destruyendo gracias al pecado esa original relación en comunión con Dios.

Hasta aquí iba todo muy bien, pero el hecho de que esta frase haya sido parte de una película es reflejo de que un tema super serio se ha trivializado a niveles sorprendentes en la sociedad. ¿Qué tan serio? Suficientemente serio para hacer a Dios encarnarse y tomar partido en el asunto.

Se trata de no más y no menos que el Infierno. Es ese tema que, por negligencia de la iglesia misma, ha pasado a ser un tema trivial. Esa negligencia se manifiesta desde el miedo a tocar ese tipo de temas porque desalientan a alguno o porque aleja a otro (que de hecho siempre se terminan alejando y difundiendo este modo de pensar), hasta la preocupación de otros por caer en el "evangelio del miedo".

Hemos permitido que la influencia de la iglesia cuando se habla al respecto sea poca o nula. Mientras oramos, enviamos misioneros, hacemos campañas de evangelismo y compartimos individualmente, el mundo por el contrario quiere invitarnos a pensar que el infierno no es tan grave como lo hace sonar siempre la iglesia, incluso hasta divertido puede ser, y para muestra un botón, la canción "Highway to Hell" de AC/DC (correctamente subtitulada, valga la aclaración). No sin mencionar tantas otras referencias a estos temas en juegos de video, salsas picantes... más de las que se pueden contar.

Y es que la Biblia es clara en cuanto a esto: El infierno representa ni más ni menos que estar fuera de la presencia de Dios. 2° Tesalonicenses 1:8b-9 dice: "para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder," (RVR60). 

Textualmente el apóstol Pablo deja en claro este punto. Muchas veces los cristianos (y yo soy el primero, aunque he ido tratado de cambiar esto) no damos ese paso extra de meditar en ciertos aspectos como este, por ejemplo: Cuando se dice fuera de la presencia del Señor, no hablamos exclusivamente del Dios Padre como podríamos pensar en piloto automático. También es el Espíritu Santo, del cual Gálatas 5:22-23 dice que "nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos." (TLA). Básicamente hablamos de que todo aquello que consideramos bueno en la vida, se va a haber esfumado para la eternidad. ¿Somos capaces realmente de imaginar una existencia sin todo ello?

Verdaderamente Dios nos ha dejado en claro que se trata de tormento eterno. Se trata de un sufrimiento donde no hay salida ni receso.

Sí, es cierto, el tema se trivializó, posiblemente muchos ya no nos hagan caso sobre el tema, pero no deja de ser (como siempre) nuestro llamado y gran comisión mostrarle al mundo un Salvador que le librará de ese lugar.

¡Bendiciones!

viernes, 6 de noviembre de 2020

La lavadora de Dios



Yo creo que es algo común y normal en todos nosotros que, en algún momento, y en especial durante la infancia, nos llame poderosamente la atención el movimiento de la ropa dentro de la lavadora. Posiblemente todo niño tiene la curiosidad de meterse en la lavadora en algún momento. Y es que cuando se cierra esa tapa y se echa a andar aquella máquina, al menos en la mente del niño, sucede magia y cosas que no se explica su pequeña mente. De ahí que quiere saber cómo se siente ese movimiento desde adentro.

No tardan en pasar los años, se llega a la vida adulta y descubrimos más o menos cómo se puede sentir la ropa. Dios mismo nos suele dar mediante el proceso una probadita de aquella centrifugadora.

Durante este año lo pude experimentar. Empezando, como cuando sólo se pone la ropa para el lavado, me sentí tranquilo y confiado. Planificando el año 2021 con base en las condiciones laborales que tenía en los primeros meses del año. ¡Cuál sería mi sorpresa cuando a mediados de este tremendo 2020 fui despedido por primera vez! En ese momento, empezó el remojo. Pasé por tres turbulentos meses de desempleo, donde las entrevistas que mejor pintaban fueron a parar en nada y en una oportunidad donde para mí el panorama pintaba tremendamente oscuro, el Señor decidió mostrar Su soberanía sobre mi vida, dándome una nueva oportunidad.

No escapa ninguno (al menos que yo sepa) de experimentar situaciones como esta, a como tampoco escapó Jonás. De hecho, el remojo de Jonás fue literal. Para hacer un resumen, el profeta desobedece la palabra de Dios hacia él de ir a Nínive, lugar de terrible violencia, y decide escapar hacia Tarsis en barco. El barco empieza a zozobrar y a pedido de él mismo en Jon. 1:12 "...Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.", la gente echa a Jonás en el agua para evitar morir. 

Posiblemente Jonás, tanto como yo, sintió como todo se derrumbaba en aquel momento y simplemente no llegaba a comprender cómo llegó a ese punto. Después de pasar esa incertidumbre y angustia, se vino el momento de estar tres días con sus noches dentro de un pez, de literalmente sentir que no vería la luz una vez más, aunque siempre estuvo clara y presente en su corazón la fidelidad de Dios, incluso la oración de Jonás fue "Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo." (2:4).

Siempre tuvo el Señor un plan para la vida de Jonás, el cuál tenía que quedarle claro. Y evidencia clara tenemos, pues efectivamente una vez librado del pez, emprendió camino hacia Nínive, aquel lugar donde el se veía imposible entregar el mensaje de parte de Dios sin sufrir una muerte segura. Con lo que no contaba el profeta, es que en el lugar donde menos esperaba (y para su contrariedad), Dios mostró Su soberanía y le mostró una oleada de arrepentimiento, lo cual debió ser suficiente para Jonás.

La reflexión a la que quiero llegar es: solemos pensar que los procesos en nuestra vida son lineales. Nada más lejos de la verdad. De vez en cuando Dios nos quiere enseñar a depender de Él, a no tener control de la situación y simplemente sentirnos como la ropa en la lavadora dando vueltas y pasando por situaciones inesperadas. Sin embargo, y por esto la analogía de la lavadora es tan buena, es el propósito del Señor no vernos deteriorarnos y que salgamos del proceso mejor que como entramos. Es una excelente lección que de vez en cuando debemos recordar.

¡Bendiciones!