Difícilmente en América Latina exista alguna canción más típica para el cambio de año que aquella de Tony Camargo: "Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas...". Suena por donde uno pase, en casi todos los canales de TV y estaciones de radio.
Pero hoy decidí que "Yo no olvido" a la gente que sí quisiera olvidar el año viejo. A la gente que se ve invadida por la nostalgia en estas últimas horas del año. A los que, si por ellos fuera, eliminarían este año (o al menos esta época) de su memoria por completo.
Tal vez este fue el año en que perdió a un ser querido, su trabajo, o inclusive una relación sentimental sin importar qué tan larga fue. Puede haber sido el año de ver partir a una mascota, el año de ver un proyecto que nos llenaba de ilusión derrumbarse o el de no haber alcanzado una o varias metas importantes.
Por otro lado, para otros, estas épocas simplemente sacan a colación circunstancias dolorosas del pasado y cada año el tiempo sigue martillando sobre ese sufrimiento.
Pero... ¿Sabe? Jesús ya sabía que usted iba a pasar por circunstancias difíciles, sin importar el grado de dificultad del que hablemos. Cuando vamos a la Biblia en Mateo 7:24-27, el Maestro hace la comparación de dos edificaciones golpeadas por tormentas y que corren destinos diferentes por el fundamento que cada una tiene. Lo único seguro para ambas es que la tormenta tarde o temprano iba a aparecer. Esto es una clara alusión a nuestras vidas. Cristo sabía que iba a venir 2019 y posiblemente iba a arrasar con su ánimo, con su alegría, con su corazón.
Y porque Dios sabe que enfrentamos estas circunstancias, nos exhorta en 1 Tesalonicenses 5:18, "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.". El pasaje no deja lugar a dudas, no especifica circunstancias para el agradecimiento, sino que nos insta a agradecer en todo tiempo.
Una de esas razones es posiblemente la más simple de todas: Un día más. Y es que a muchas personas, el cambio de año les genera un sentimiento de nostalgia y tristeza, pero nos dice el Salmo 90:12 "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.", de modo que aprendamos a ver un nuevo día o un nuevo año como una nueva bendición de Dios y recibirla como tal, con ese agradecimiento del que nos habla el apóstol Pablo.
En resumen, si bien podemos tener razones para lamentarnos (lo cual es perfectamente natural y parte de la vida), Dios nos ha dado razones para agradecer por este año que pasó, y una buena manera de terminarlo es tratando de recordar todas esas cosas por las que podemos dar gracias de corazón al Padre.


