miércoles, 18 de diciembre de 2019

WWJD?

¿Qué haría Jesús? Es, al final de todo, la pregunta que me llevó a iniciar este blog. Lo quería decir, lo quería dejar por escrito, quería que cuando menos una persona lo leyera y lo supiera.

En mi adolescencia, todo el mundo (o bueno, bastante gente) usaba estas pulseras de tela con la inscripción W. W. J. D. (What Would Jesus Do?, "¿qué haría Jesús?" en inglés) en muchos y diferentes colores, incluso algunas con el diseño del arcoiris, antes de que el mismo fuera usado para algún movimiento social en específico. Evidentemente, yo quería una, pero no sabía dónde las vendían, no sabía cuánto costaban y en general, no tenía la menor idea de cómo conseguirlas. Todo eso cambió a la edad de 22 años cuando ya con un trabajo (y con él, un salario), y las páginas de e-commerce en pleno auge aquí en Costa Rica, por fin me las pude comprar en bolsa de una docena, hasta para regalar. Recuerdo los colores: Morado, negro, rojo y verde oscuro.




En estos tiempos, dentro y fuera de la iglesia, aquella pregunta de "¿esto es la voluntad de Dios?" abunda entre la gente. Claro, todos queremos hacer la voluntad de Dios, a fin de cuentas Jesús mismo dice en Mateo 12:50: Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. (RV1960). No es cosa menor la recompensa.

Pero, nos saltamos algo que tal vez vaya a ser fundamental... ¿qué es aquello de "la voluntad de Dios"? ¿con qué se come? ¿Será algún concepto elevado de la teología? ¿Estará al alcance de unos poquitos entender esto? ¿Cómo sé si sí o si no estoy haciendo "la voluntad de Dios"?

La Real Academia Española define "voluntad" como: "Acto con que la potencia volitiva admite o rehúye una cosa, queriéndola, o aborreciéndola y repugnándola.". En otras palabras, la aprobación o desaprobación de parte de alguien hacia tal o cual cosa. Nos resulta totalmente natural cuando hablamos de nuestra voluntad. Por ejemplo: yo apruebo los domingos de descanso en casa, y fuertemente desapruebo el chile dulce.

Posiblemente ya la frase de "esto no es religión, es una relación" es lo más trillado que hemos usado los cristianos en años recientes, pero es justo aquí donde la frase cobra vida y valor: Para hacer la voluntad de alguien, debemos conocerle. No podría hacer lo que mi mamá quiere si no la conociera, ni agradar a mi esposa sin saber qué le gusta. 

Entonces, si Dios, que nos creó a imagen y semejanza Suya, expresa en Su Palabra montones de cosas qué hacer y otras tantas que no se deben hacer, está en nosotros y un rato en la Biblia conocerle para entender si hacemos o no la voluntad de Dios. Dice Romanos 12:2(TLA): "Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.". Y ¿cómo lograr cambiar de manera de pensar, una como la de Dios, si no a través de las Escrituras? 


Yendo a través de las páginas de esos sesenta y seis libros, entenderemos con más claridad cosas que son y no son la voluntad de Dios. Ejemplo de la vida cotidiana, y que he escuchado consultar más veces de las que me agradaría contar: Más allá del tema legal, Dios aprueba el matrimonio y reprueba la relación sexual fuera de él, es decir, la fornicación (1° Cor 6:9 y Ef 5:5), lo cual hace que el "vivir juntados" no califique en absoluto como "vivir en la voluntad de Dios" como leía hace poco en las redes sociales de una persona con algún grado de fama y que vive en "unión libre".

En conclusión: La voluntad de Dios es aquello que a Él le agrada y evitar lo que le desagrada, y como con cualquier persona, debemos conocerle para poder discernir en todo momento. Hoy en día la Biblia no sólo está por todos lados en físico, sino además en medios digitales. Cuestión de tener el deseo de emprender esa aventura con el Señor.

Esta es la primera entrada del blog. Si sigo escribiendo, espero mejorar, pero muchas gracias por haber leído hasta aquí, ¡bendiciones!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario