viernes, 13 de noviembre de 2020

Mejor reinar en el infierno que servir en el Cielo




¡Ay, esta frase! La primera vez que la escuché, si mal no recuerdo, fue en alguna película. No recuerdo en cuál (posiblemente en alguna comedia, es el género de la amplia mayoría de cintas que veo), pero en alguna película fue. "Prefiero reinar en el infierno, que servir en el cielo". Esta frase sale del libro de poesía "El Paraíso Perdido" de John Milton.


(Esta es la portada del libro en mención)

Pues bueno, la intencionalidad del libro es representar de una manera artística la caída del hombre en el huerto del Edén. El autor, como militante del puritanismo, no pretendía más que retomar el tema ya expuesto en los primeros tres capítulos de Génesis: Satanás tentando a Adán y Eva, destruyendo gracias al pecado esa original relación en comunión con Dios.

Hasta aquí iba todo muy bien, pero el hecho de que esta frase haya sido parte de una película es reflejo de que un tema super serio se ha trivializado a niveles sorprendentes en la sociedad. ¿Qué tan serio? Suficientemente serio para hacer a Dios encarnarse y tomar partido en el asunto.

Se trata de no más y no menos que el Infierno. Es ese tema que, por negligencia de la iglesia misma, ha pasado a ser un tema trivial. Esa negligencia se manifiesta desde el miedo a tocar ese tipo de temas porque desalientan a alguno o porque aleja a otro (que de hecho siempre se terminan alejando y difundiendo este modo de pensar), hasta la preocupación de otros por caer en el "evangelio del miedo".

Hemos permitido que la influencia de la iglesia cuando se habla al respecto sea poca o nula. Mientras oramos, enviamos misioneros, hacemos campañas de evangelismo y compartimos individualmente, el mundo por el contrario quiere invitarnos a pensar que el infierno no es tan grave como lo hace sonar siempre la iglesia, incluso hasta divertido puede ser, y para muestra un botón, la canción "Highway to Hell" de AC/DC (correctamente subtitulada, valga la aclaración). No sin mencionar tantas otras referencias a estos temas en juegos de video, salsas picantes... más de las que se pueden contar.

Y es que la Biblia es clara en cuanto a esto: El infierno representa ni más ni menos que estar fuera de la presencia de Dios. 2° Tesalonicenses 1:8b-9 dice: "para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder," (RVR60). 

Textualmente el apóstol Pablo deja en claro este punto. Muchas veces los cristianos (y yo soy el primero, aunque he ido tratado de cambiar esto) no damos ese paso extra de meditar en ciertos aspectos como este, por ejemplo: Cuando se dice fuera de la presencia del Señor, no hablamos exclusivamente del Dios Padre como podríamos pensar en piloto automático. También es el Espíritu Santo, del cual Gálatas 5:22-23 dice que "nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos." (TLA). Básicamente hablamos de que todo aquello que consideramos bueno en la vida, se va a haber esfumado para la eternidad. ¿Somos capaces realmente de imaginar una existencia sin todo ello?

Verdaderamente Dios nos ha dejado en claro que se trata de tormento eterno. Se trata de un sufrimiento donde no hay salida ni receso.

Sí, es cierto, el tema se trivializó, posiblemente muchos ya no nos hagan caso sobre el tema, pero no deja de ser (como siempre) nuestro llamado y gran comisión mostrarle al mundo un Salvador que le librará de ese lugar.

¡Bendiciones!

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